Sociedad Tendencias

El síndrome de Carrie Bradshaw

El amor obsesivo es un estado de desequilibrio emocional que provoca sentimientos contradictorios entre el amor y el odio. Según el Doctor en psicología, Felipe García este tipo de amor patológico es común en personas con trastornos obsesivos compulsivos (TOC) y depresión.

¿Alguna vez has escuchado una pequeña voz maliciosa? Que te habla al oído diciéndote: “No te ha llamado todavía, seguramente se juntó con su ex y te está engañando”. Entonces te llenas de una rabia descontrolada y empiezas a actuar de forma incoherente. Revisas sus últimas conexiones en redes sociales y no hay ningún registro. Decides llamar desde un número desconocido, pero el teléfono suena ocupado.

Comienzas a sentir una rabia inexplicable, tu cabeza comienza a bombear y los latidos de tu corazón se aceleran. Caminas de un lado al otro, pero el teléfono ahora está apagado. Le envías mensajes de textos, exigiendo que se reporte en menos de cinco minutos.

Los segundos se convierten en horas y el tiempo comienza a volar. Así que decides llamar a sus padres, le pides explicaciones y quedas como una persona insegura. Entonces comienzas a buscar tu papel de víctima, creyendo que caerá en tus excusas, pero el quiebre de la relación es inevitable.

En la serie Sex and the City, la protagonista Carrie Bradshaw es el símbolo indiscutible del amor obsesivo compulsivo. Una mujer con autoestima negativa que convierte sus relaciones en tóxicas. Persigue a la ex mujer de su novio, diciéndole que es una escritora de cuentos infantiles. También, busca de forma insistente a la madre de Big, porque quiere conocer todo de él.

El amor que siente Carrie es el reflejo de la inseguridad que ha sentido toda su vida, lo que provoca que sea incapaz de poder llevar una relación con madurez y se vuelve en un amor no correspondido. “El abandono, el abuso físico o emocional y la falta de autoestima es el inicio de una psicopatía temprana. Una mujer con este trastorno puede acechar a la pareja, sufrir de celos infundados y necesidad obsesiva al compromiso”, indicó el Doctor en psicología, Felipe García.

No obstante, cuando los seguidores de la serie pensaban que Bradshaw había encontrado el amor con Aiden, simplemente cuestionaba todo y provocaba una dolorosa ruptura. Es aquí cuando volvía con Mr. Big, un hombre de sentimientos inaccesibles y verdadero patán.

Las mujeres que sufren el trastorno de amor obsesivo tratan de demostrar que su relación es una utopía, porque tratan de idealizar a los hombres en caballeros de armaduras doradas. Sin embargo, cuando aparece un pequeño error comienzan a engendrar las primeras sospechas, que más tarde se volverán en una bomba de tiempo.

Pero, ¿En qué momento el amor se vuelve una obsesión? Cuando un hombre cansado por la monotonía, se marcha dejando a su pareja en un estado depresivo. Este es el punto de convergencia, en donde la mujer se sentirá insegura con una nueva relación. Comenzará a experimentar un comportamiento frenético a través de los celos y las desconfianzas, siguiendo un patrón determinado.

“Se trata de pensamientos obsesivos e involuntarios que contribuyen al aumento de la ansiedad en el sujeto, produciendo altos niveles de cortisol y estrés oxidativo que provocan una psicopatología severa. El sujeto comienza a sentir sentimientos de amor, culpa y deseos de venganza a través de conductas disfuncionales.”, comentó el psicólogo, Gabriel Cabezas.

En algunos momentos te recriminas tu actuar insistente. Eliminas todas las conversaciones y lo borras de tus contactos. Mientras estás corriendo te prohibes pensar en él, porque empiezas a creer que es malo para ti. Suena una canción de Coldplay que te transporta a una historia de amor, justo en ese momento te llega un mensaje y tú mundo da un vuelco de 180° grados.

No obstante, la persona que siente obsesión hace oídos sordos de los consejos de su círculo cercano, ya que creen que el entorno está en contra de ellas.

“Estuve ochos años en una relación tormentosa, donde mi ex pololo me engañó con algunas conocidas. Me trastorne, no podía dormir y ni comer. No quería estudiar porque sólo estaba obsesionada en volver con él. Nadie sabía excepto mis amigas, quienes me imploraban que lo dejara”, comentó Shirley Soto.

El síndrome Carrie Bradshaw puede volverse el peor enemigo para quien lo padece. Y aunque luches contra viento y marea siempre tropezarás con la misma piedra: la obsesión compulsiva. Y comenzarás a caer en un carrusel que nunca deja de vivir la misma historia. Ese amor que repites con diferentes rostros y siempre termina mal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *